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Fibra: ¿Estás consumiendo la cantidad necesaria?

La fibra mejora el tránsito, ayuda a controlar el peso y cuida el corazón y el colon. Diferencias entre fibra soluble e insoluble y cómo llegar a la cantidad diaria recomendada.

Fibra: ¿Estás consumiendo la cantidad necesaria?

Por: Claudia Santos – Dietista-Coach de PronoKal

Claudia Santos Dietista
Claudia Santos Dietista

Seguramente has escuchado la importancia de mantener una ingesta adecuada de fibra en tu dieta, pero ¿sabes por qué es tan crucial para tu salud y bienestar general? La fibra dietética no solo mejora la digestión y previene el estreñimiento, sino que también juega un papel fundamental en la regulación del peso, la salud cardiovascular y la protección contra ciertas enfermedades.

  1. Mejora la salud intestinal al regular el tránsito y prevenir el estreñimiento, ya que retiene agua y aumenta el volumen fecal, facilitando la expulsión de las heces.
  2. Favorece el control del peso al incrementar la sensación de saciedad y regular los niveles de glucemia, ralentizando la absorción de azúcar.
  3. Contribuye al bienestar cardiovascular al reducir los niveles de colesterol LDL (conocido como colesterol «malo»).
  4. Tiene efecto antiinflamatorio y mantiene un equilibrio saludable del microbioma intestinal, lo cual protege las células del colon al reducir la producción de sustancias cancerígenas, disminuyendo así el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal y otras enfermedades.

Después de conocer los beneficios de este componente alimentario, ahora te mostraré cómo puedes hacer que la fibra sea la protagonista de tus menús y entenderla mejor.

La fibra alimentaria es un componente dietético que el organismo no puede digerir y se encuentra en alimentos de origen vegetal. Se clasifica principalmente en soluble e insoluble, y ambas desempeñan roles fundamentales. La fibra soluble se caracteriza por su capacidad para formar geles, lo que ralentiza el vaciamiento gástrico y aumenta la sensación de saciedad. Se encuentra en alimentos como la avena, legumbres, ciertas frutas y verduras. Algunos tipos de fibras solubles son fermentados por las bacterias intestinales y actúan como prebióticos, estimulando la salud del colon y la producción de ácidos grasos de manera antiinflamatoria. Un ejemplo son los fructooligosacáridos (FOS), presentes en la cebolla, el ajo y los espárragos.

La fibra insoluble, por otro lado, atraviesa el colon sin ser alterada, absorbiendo agua y aumentando el volumen fecal, mejorando así la regularidad intestinal. Está presente en alimentos como el salvado de trigo, frutos secos, vegetales (por ejemplo, la coliflor) y granos enteros.

Actualmente, diferentes organizaciones de la salud recomiendan una ingesta diaria de fibra de entre 25-30 gramos para adultos, proveniente de diversos alimentos vegetales.

Para asegurar una ingesta adecuada de fibra en tu dieta, considera incluir:

  1. Verduras en comidas principales.
  2. Frutas de temporada y verduras crudas como zanahorias, apio, pepinos y rábanos en colaciones.
  3. Legumbres como lentejas y garbanzos en ensaladas, hummus.
  4. Granos enteros como la avena y el arroz integral en desayunos o en recetas.
  5. Frutos secos como almendras y nueces, también pueden ser una buena opción.
  6. Incluir el ajo y la cebolla en tus elaboraciones para dar sabor y aportar prebióticos de manera sencilla.

Disfruta de tu alimentación rica en fibra dietética y benefíciate de todas sus cualidades. Si te han quedado dudas y necesitas asesoramiento, no dudes en preguntar a tu dietista-coach de PronoKal.